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‘Dijo Elokim: Haya luz y hubo luz.’ Génesis 1:3

Que la gran luz del entendimiento ilumine nuestros cerebros y purifique nuestros corazones , a fin de que en un ambiente de intelectualidad y de perfecta fraternidad , nos entreguemos a buscar los senderos de nuestra propia superación. Eusebio Baños Gómez

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LA LUZ PRESTADA - El Espía de DIOS

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viernes, 24 de mayo de 2013

Santuario del Señor de Qoyllur Rit'i - Perú. ¿Una Peregrinación?

Es de noche y subo por un sendero que enfila directamente hacia las nubes, remontando la cuesta al borde de un abismo sin fondo.

La luna casi llena ilumina un paisaje poderoso, sobrecogedor, en el que se adivinan sombras de grupos de peregrinos, todos con el mismo destino.

Hace un frío de muerte en estas alturas desoladas de los Andes, y se hace difícil respirar, parece que el aire no te llena los pulmones.

Se oyen voces, letanías confusas, los acordes lejanos de algún instrumento musical, y todo crea una atmósfera peculiar, insólita, que parece de otro mundo.

Vamos subiendo desde Mahuayani hasta la pampa de Sinakara, donde se encuentra la ermita del Señor de Qoyllur Rit'i para participar en la gran romería del glaciar, uno de los rituales más espectaculares que se celebran en Perú.

Es un momento único. Durante todo el año, Mahuayani no es más que un minúsculo asentamiento al borde del camino que desciende, entre curvas pavorosas, desde Cuzco hasta Puerto Maldonado. De los altos valles andinos a lo más profundo de la selva oriental peruana. Lo más probable es que el que recorra esta pista pase de largo, olvidando enseguida su pobre existencia de barracas escondidas en la ladera. Sin embargo, durante unos pocos días al año, la agitación producida por el paso de decenas de miles de personas altera la calma casi perpetua de este poblado.

Al llegar allí, a las diez de la noche, el caos de cientos de personas moviéndose casi en completa oscuridad indica que se trata de uno de estos días señalados. Los peregrinos vienen de Quispicanchis, de Paucartambo, de Canchis, caminando por veredas de vértigo o amontonados en camiones y autobuses desvencijados, dispuestos a ascender al santuario del Señor de Qoyllur Rit'i, la Estrella de las Nieves en idioma quechua. Y también, a los glaciares de lo rodean.

Son los días fríos de junio, el comienzo del invierno austral, cuando la luz dura pocas horas y parece que la noche se adueña lenta pero inexorablemente de la tierra. La fiesta del Corpus es aquí la del solsticio de invierno, y en estas latitudes, en las que siempre se ha adorado al Sol, éste es un momento trágico. Parece que se muere irremisiblemente.

Incluso aunque se llega a Mahuayani por la pista, el camino no me ha sido fácil. Han sido dos días de viaje desde Cuzco, saltando de autobús a camión, e incluso un tramo en una furgoneta de unos misioneros españoles que encontré en Urcos. Parece que todo el mundo va en peregrinación, que compartimos un mismo objetivo, y desde el principio me siento partícipe de algo especial.

Son varias horas de lenta subida hasta la pampa de Sinakara, donde los peregrinos acampan durante varios días. Doce kilómetros que se hacen eternos. Al llegar quedan pocas horas para el amanecer, pero la actividad es frenética en este campamento. Son miles y miles de personas -quizás 30.000, tal vez 60.000- las que se mueven, las que quieren entrar en el templo, las que bailan, las que se acurrucan debajo de unos plásticos para protegerse del viento, las que pretenden vencer con coca, con alcohol o con un té el frío que corta como una navaja.

Es increíble encontrar en un lugar semejante un espectáculo como éste. El frío se siente en los huesos y pretendo aplacarlo con unos tragos de té hirviente con pisco. Pura dinamita, pero efectiva. Luego busco refugio en la ermita, donde miles de velas han estado prendidas durante todo el día. La temperatura es agradable, pero el aire es casi irrespirable. Encuentro un hueco en lo alto del coro donde extender el saco, pero no se puede pensar en dormir, porque toda la noche es un pasar incesante de peregrinos. Veo las caras de bronce de los peregrinos iluminadas por las velas, surgiendo de las sombras. Algo me dice que no han venido hasta aquí sólo para orar ante unos cirios.

Dedicado a una linda personita..... Eloisa Z.

E.B.G.   M.:.M.:. 
A.·. L.·. MMXII


Gracias a Angel M.B. y otros

martes, 7 de mayo de 2013

BREVE CODIGO TEMPLARIO.

Los que son soldados del Temple son soldados de Dios. Como tales deben siempre andar con Dios y ser más que simples mortales.


Deben conducirse con humildad y ser los más honorables, los más nobles, los más corteses, los más honestos y los más caballerosos.
El templario debe servir a la Orden y no esperar ser servido por ella. Que lo que colabore lo haga en servicio de Dios y no debe esperar recompensa salvo el saber que con ello honra a la Orden por su devoción.

El templario no debe causar a ninguna criatura herida o daño, sea ésta una criatura humana u otra, sea por ganancia, placer o vanidad. Al contrario, el templario debe intentar llevar la justicia a todos aquellos que no la reciben porque todos son hijos de Dios y a todos a concedido Dios el don de la vida.

Ante todos los seres el templario debe demostrar caballerosidad, cortesía y honestidad, teniendo presente que son testigos de Dios.

Un templario debe vivir cada día como un crítico del día anterior, de esta manera cada nuevo amanecer será un paso hacia una mayor nobleza.

Ningún templario deberá ofender de forma alguna a una persona u otro ser.
Para todos, el templario debe ser un ejemplo de caballerosidad.

Ninguna mujer deberá temer nada de un templario, ni de sus palabras ni de sus acciones.
Ningún niño deberá padecer tampoco ese temor.

Ningún hombre, no importa cuan rudo sea, deberá temer a un templario.

Donde hay debilidad allí el templario debe llevar su fuerza.

Donde no hay voz allí el templario debe llevar la suya.

Donde están los más pobres allí el templario debe distribuir su generosidad.

Un soldado del Temple no puede estar esclavizado por creencias sectarias u opiniones estrechas.
Dios es la verdad y sin Dios no hay verdad.

El templario debe siempre buscar la verdad porque en la verdad está Dios.

Jamás un templario debe deshonrar a otro, porque dicha conducta le deshonrará a él y llevará descrédito a la Orden.

CODIGO DE CONDUCTA.

En su conducta el templario:

1. No debe ser brutal.
2. No debe emborracharse en forma ofensiva.
3. No debe ser ni inmoral ni amoral.
4. No debe ser cobarde ni bestial.
5. No debe mentir ni tener intenciones maliciosas.
6. No debe buscar posiciones de engrandecimiento dentro de la Orden. Se contentará con aquellos puestos que le sean encomendados para mejor servirla.
7. No debe juzgar a nadie dentro o fuera de la Orden por sus posesiones o su posición social. Antes al contrario debe juzgar por el carácter y la bondad o falta de ellos.
8. Debe expresar verdadero sometimiento a los principios del Temple y obediencia a sus oficiales en todas las cosas de la Orden, en tanto entienda que sean verdaderos templarios y merezcan dicha obediencia.
9. Debe ser un verdadero patriota hacia la tierra que Dios le ha dado.
10. No debe cazar a ninguna criatura ni por vanidad ni por deporte.
11. No debe matar a ninguna criatura salvo para alimentarse o en defensa propia.
12. Debe mantenerse firme y veraz en las justas causas de Dios.
13. No tomará actitud ofensiva contra ningún hombre por la forma en que se dirige a Dios, aunque esta sea diferente o extraña. Antes al contrario el templario deberá intentar entender como otros se acercan a Dios.
14. Debe siempre ser consciente de que es un soldado del Temple y tratar siempre que sus obras sean un ejemplo para los demás.

Gracias a E.Baños G. .:.
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