Bienvenida

‘Dijo Elokim: Haya luz y hubo luz.’ Génesis 1:3

Que la gran luz del entendimiento ilumine nuestros cerebros y purifique nuestros corazones , a fin de que en un ambiente de intelectualidad y de perfecta fraternidad , nos entreguemos a buscar los senderos de nuestra propia superación. Eusebio Baños Gómez

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LA LUZ PRESTADA - El Espía de DIOS

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viernes, 21 de octubre de 2011

Carta de una perrita a su amo.

Ahora, tú eres mi amo y solo te pido amor. Has decidido hacerte
responsable de mi y me siento muy agradecida por tu determinación.
Existirá entre ambos un secreto pacto de confianza que jamás será
quebrantado de mi parte.

Deberás comprenderme por algún tiempo, acabo de separarme de mi madre y de mis hermanos. Me notaras desorientada, Inquieta y algunas noches hasta me verás llorar... Si, los extraño, compréndeme, yo te comprenderé luego por muchos años. Seré tu mejor amiga, entenderé tus cambios de humor, tus alegrías, tus días buenos y tus días malos, estaré a tu lado acompañándote en tu soledad y en tu tristeza, yo te trataré siempre con el mismo amor, con la misma lealtad.

Lameré la mano con que me castigues, porque mi capacidad de perdonar es infinita. Pero no me castigues, enséñame. Desconozco los detalles que puedan irritarte y deseo complacerte en todo. Deseo también de que te sientas orgulloso de mi cuando me veas echada a tus pies, cuando camine a tu lado por la calle como tu sombra mas fiel. Quiero responder a ese ideal de perrita que tanto anhelas, pero depende de ti; seré reflejo de tu modo de educarme y de tratarme.

Ayúdame a no defraudarte. SI me tratas con violencia... seré agresiva.
háblame, entiendo cada una de tus palabras, aunque no te conteste con el mismo lenguaje. Aprende a leer mis ojos y comprenderás cuanto te entiendo; se que eres una buena persona. ¿Qué piensas tu de aquellos que no aman a los animales?.

Estoy seguras que me cuidarás con amor. Eres mi amo. Poco a poco nos
haremos grandes amigos nos conoceremos y nos respetaremos por igual.

Mira, cuando el primer hombre apareció en la tierra el resto de los
animales creían que era otro animal, sin embargo tenía "alma". medita
sobre esto. El hombre manifiesta su alma a través del lenguaje,
nosotros a través de nuestros actos. No olvides nunca mi amo, que te
amo a mi manera. Durante mas de diez años estaré Junto a ti,
creceremos juntos, compartiremos tantas y tantas cosas...y el día que
me vaya a vivir a alguna estrella, mira el cielo con frecuencia porque
siempre te estaré mirando. Pero deseo decirte algo; no dejes mi caseta
vacía hay otro cachorro esperándote y al cual llegarás a amar tanto
como a mi. No quiero dejar en mi testamento una caseta vacía, ahora
bien, no pensemos en ese día, hazme una caricia y Juega un ratito
conmigo. Tenemos muchos años por delante para hacernos felices.

Te acompaña ,te cuida, te comprende y te ama....

TU PERRITA KISS-KIKI

miércoles, 7 de julio de 2010

Un día de fiesta...


Naufragios de Domingo
Hay un puñal que hace la piel en trizas.
Hay un incendio que destruye el trigo.
Y un sueño malo viaja por caminos
donde corren los días.

En la curva engañosa de la brisa
un barco se perdió de su destino
y hay extraños naufragios de domingo
en otras avenidas.

Con el ala quebrada
un viejo afecto yace en los alambres
y se muere en las púas de las horas.

Hay que acunar el alma
porque un puñal de adiós rasga la tarde,
porque un fuego de olvido arde en las rosas.



Ronda
Es demasiado tarde para escribir poemas.
Una noche tan alta, tan tardía,
tan medianoche en todos los relojes
que ni los ojos mojan las palabras.

Pero igual vengo
del techo revestido con madera,
de los estantes donde duermen libros,
del sofá con el molde de mi talla,
la luz de la mesilla,
y de dos jarras que compré en Venecia
que corrí a comprar justo cuando partía
rumbo a algún otro puerto
porque el verano había terminado.

Vengo, ya ves, también de las memorias.

Vengo desde los mismos trastes mansos
con su cariz de viejas cosas mías,
su color sepia,
su olor a pino.

Vengo de verso en verso
tanteando la anchura de la noche
hasta tu patio y rondo las ventanas
que por no verte
traigo perros hambrientos en los ojos.


Muelle
Vuelvo al muelle, yo siempre vuelvo al muelle,
mis pasos se pasean por las piedras
y nunca me sorprende que se acuerden
de tus huellas al lado de mis huellas.

Vengo alegre, ligero y siempre alegre,
a pesar del capricho de mis penas.
Hay recuerdos de risas -aunque pese-
y estrellas. A lo lejos hay estrellas.

Vengo por el recuerdo de las horas,
con la espalda vacía sin tus brazos
y las manos carentes de tus manos.

Me arrimo al litoral de las memorias
porque no supe reinventar un cielo
que sea un puerto igual a nuestro puerto.

Gracias a Tania

sábado, 5 de junio de 2010

Déjate seducir


Tengo tiempo para quererte
pero los segundos se acaban,
no me da tiempo a decirte,
a besarte con sentimientos,
a estremecerte con caricias,
tengo tiempo para amarte
si este segundo es eterno.

De la mañana a la noche
de tu cuerpo al mío
de tu color a mi mirada
de tu aire a mi aire
de tu voz a mi entender
de tu gozo a mi deseo
de tu caricia a mi beso
de tu amor... a mi amor.

Beso sobre beso
tu piel encarna la belleza
tu piel pide mil caricias
suave sobre suave
tu cuerpo para amar
tu alma para sentir
tierna sobre bella
¿cómo no desearte?.

Te quiero con flores
te quiero con palabras
te quiero sin sentido
te quiero sin promesas
te quiero al despertar
te quiero al despedirte
te quiero para quererte
te quiero para darte
te quiero y te quiero
no me preguntes por qué.

Amor
Mi forma inerte grande como un mundo
no tiene noche alrededor ni día
pero tiniebla y claridad por dentro
hacen que yo, que tú, vivamos.
Mares y cielos de mi sangre tuya
navegamos los dos. No me despiertes.
No te despiertes, no, sueña la vida.
Yo también pienso en mí cuando te sueño
y robo al tiempo todas mis edades
para poblar mis íntimas moradas
y acompañarte siempre, siempre, siempre.

Un acto de bondad..

Uno nunca sabe lo que un pequeño gesto de bondad puede desencadenar.

La poesía busca lo bello con lógica propia. 
Toda creación es un acto de bondad, Dios crea por la bondad, la misericordia y el amor a los hombres, por amor al mundo crea como entrega para el disfrute de sus hijos. 

El poeta crea así para una develación de su existencia, de su vivencia, se entrega por completo, como un acto de bondad. Tal como el apóstol ya no se pertenece en su entrega al prójimo y a Dios, el poeta y el maestro (profesor) ya no se pertenece al ofrecer su obra para contribuir a la Educación, la Cultura, la belleza y la verdad. 

La vocación fundamental es una vocación de amor una entrega al servicio del otro, la creación de un vínculo de fortaleza, conocido, deseado y elegido. Como el apóstol ya no se pertenece a si mismo, sino que en el que radica su felicidad. Podríamos hacer hasta un símil entre el narrador y el poeta en analogía con el profesor y el maestro

Don Quijote se hace caballero andante porque quiere salir a hacer justicia, por tuertos que enderezar, sin razones que enmendar y abusos que mejorar. Puede ser una imprudencia, una locura, pero nunca una necedad, nunca una estupidez, pues quiere el Bien.

Es una locura el amor. Para don Quijote su amada estaba sobre la imaginación, es una mujer imaginaria, idealizada, se entregó a una mujer que no se sabe si existe, el objeto es una causa desconocida, quería el bien para ella pero aún en la idealización se debe ser realista. 

No puedo comprobar el amor sin el intercambio con el otro, sin la retroalimentación, sin el estar materialmente con el otro. El amor no es una idealización, es la entrega empírica por el bien del otro y alegrarse en el bien del otro.

viernes, 28 de mayo de 2010

A mi mamá, que vuelve a su casa.


Que hermoso fue ver la rosa


volviendo a su casa

la esperaban todas las flores
en especial su primas las calas
que bella se veia ella en el medio de todas
como la reina de todas las flores
es que las flores la aman
como no amar esta rosa
si es tan bella
bella aun sin ser regada
porque a veces la vida se olvida de ella
pero ella no se olvida de vivir
sin molestrar a nadie
ella se riega sola
ay señor ...que Dios bendiga esta rosa tan bella .

El ángel - Hans Christian Andersen


Cada vez que muere un niño bueno, baja del cielo un ángel de Dios Nuestro Señor, toma en brazos el cuerpecito muerto y, extendiendo sus grandes alas blancas, emprende el vuelo por encima de todos los lugares que el pequeñuelo amó, recogiendo a la vez un ramo de flores para ofrecerlas a Dios, con objeto de que luzcan allá arriba más hermosas aún que en el suelo. Nuestro Señor se aprieta contra el corazón todas aquellas flores, pero a la que más le gusta le da un beso, con lo cual ella adquiere voz y puede ya cantar en el coro de los bienaventurados.

He aquí lo que contaba un ángel de Dios Nuestro Señor mientras se llevaba al cielo a un niño muerto; y el niño lo escuchaba como en sueños. Volaron por encima de los diferentes lugares donde el pequeño había jugado, y pasaron por jardines de flores espléndidas.
- ¿Cuál nos llevaremos para plantarla en el cielo? -preguntó el ángel.
Crecía allí un magnífico y esbelto rosal, pero una mano perversa había tronchado el tronco, por lo que todas las ramas, cuajadas de grandes capullos semiabiertos, colgaban secas en todas direcciones.
- ¡Pobre rosal! -exclamó el niño-. Llévatelo; junto a Dios florecerá.
Y el ángel lo cogió, dando un beso al niño por sus palabras; y el pequeñuelo entreabrió los ojos.
Recogieron luego muchas flores magníficas, pero también humildes ranúnculos y violetas silvestres.
- Ya tenemos un buen ramillete -dijo el niño; y el ángel asintió con la cabeza, pero no emprendió enseguida el vuelo hacia Dios. Era de noche, y reinaba un silencio absoluto; ambos se quedaron en la gran ciudad, flotando en el aire por uno de sus angostos callejones, donde yacían montones de paja y cenizas; había habido mudanza: veíanse cascos de loza, pedazos de yeso, trapos y viejos sombreros, todo ello de aspecto muy poco atractivo.

Entre todos aquellos desperdicios, el ángel señaló los trozos de un tiesto roto; de éste se había desprendido un terrón, con las raíces, de una gran flor silvestre ya seca, que por eso alguien había arrojado a la calleja.
- Vamos a llevárnosla -dijo el ángel-. Mientras volamos te contaré por qué.
Remontaron el vuelo, y el ángel dio principio a su relato:
- En aquel angosto callejón, en una baja bodega, vivía un pobre niño enfermo. Desde el día de su nacimiento estuvo en la mayor miseria; todo lo que pudo hacer en su vida fue cruzar su diminuto cuartucho sostenido en dos muletas; su felicidad no pasó de aquí. Algunos días de verano, unos rayos de sol entraban hasta la bodega, nada más que media horita, y entonces el pequeño se calentaba al sol y miraba cómo se transparentaba la sangre en sus flacos dedos, que mantenía levantados delante el rostro, diciendo: «Sí, hoy he podido salir».

Sabía del bosque y de sus bellísimos verdores primaverales, sólo porque el hijo del vecino le traía la primera rama de haya. Se la ponía sobre la cabeza y soñaba que se encontraba debajo del árbol, en cuya copa brillaba el sol y cantaban los pájaros.

Un día de primavera, su vecinito le trajo también flores del campo, y, entre ellas venía casualmente una con la raíz; por eso la plantaron en una maceta, que colocaron junto a la cama, al lado de la ventana. Había plantado aquella flor una mano afortunada, pues, creció, sacó nuevas ramas y floreció cada año; para el muchacho enfermo fue el jardín más espléndido, su pequeño tesoro aquí en la Tierra. La regaba y cuidaba, preocupándose de que recibiese hasta el último de los rayos de sol que penetraban por la ventanilla; la propia flor formaba parte de sus sueños, pues para él florecía, para él esparcía su aroma y alegraba la vista; a ella se volvió en el momento de la muerte, cuando el Señor lo llamó a su seno. Lleva ya un año junto a Dios, y durante todo el año la plantita ha seguido en la ventana, olvidada y seca; por eso, cuando la mudanza, la arrojaron a la basura de la calle. Y ésta es la flor, la pobre florecilla marchita que hemos puesto en nuestro ramillete, pues ha proporcionado más alegría que la más bella del jardín de una reina.

- Pero, ¿cómo sabes todo esto? -preguntó el niño que el ángel llevaba al cielo.
- Lo sé -respondió el ángel-, porque yo fui aquel pobre niño enfermo que se sostenía sobre muletas. ¡Y bien conozco mi flor!
El pequeño abrió de par en par los ojos y clavó la mirada en el rostro esplendoroso del ángel; y en el mismo momento se encontraron en el Cielo de Nuestro Señor, donde reina la alegría y la bienaventuranza.

Dios apretó al niño muerto contra su corazón, y al instante le salieron a éste alas como a los demás ángeles, y con ellos se echó a volar, cogido de las manos. Nuestro Señor apretó también contra su pecho todas las flores, pero a la marchita silvestre la besó, infundiéndole voz, y ella rompió a cantar con el coro de angelitos que rodean al Altísimo, algunos muy de cerca otros formando círculos en torno a los primeros, círculos que se extienden hasta el infinito, pero todos rebosantes de felicidad. Y todos cantaban, grandes y chicos, junto con el buen chiquillo bienaventurado y la pobre flor silvestre que había estado abandonada, entre la basura de la calleja estrecha y oscura, el día de la mudanza.

martes, 18 de mayo de 2010

FELIZ CUMPLEAÑOS. Preparar unas gominolas.

Las golosinas o chucherías para los niños tienen algo irresistible... Por más que los padres intentemos retardar lo más posible que nuestros hijos las prueben por primera vez cogiendo extraños caminos para no pasar por delante de la tienda donde se venden, es inevitable, al final siempre hay algún amiguito que introduce a nuestro retoño en ese mágico mundo...

Y no es que pase nada porque de vez en cuando nuestro hijo coma alguna golosina, pero debería ser muy de vez en cuando, porque todo lo que ofrecen estos manjares infantiles (hay que reconocer que están buenas), son calorías vacías y futuros problemas de obesidad y visitas al dentista.

Pero hay un dicho bastante inteligente que dice, "si no puedes a tu enemigo, únete a él"... Por eso hoy os vamos a enseñar a realizar gominolas caseras, mucho más sanas, ya que están hechas con gelatina y azúcar, sin conservantes y con el valor añadido de que las podéis preparar con vuestro hijo y él las apreciará doblemente.

Las que prepareis con vuestra criatura podrá llevarlas muy orgullosa al cole para enseñárselas a su profesor y ofrecérselas a sus amiguitos. Por eso siempre os digo que insistáis para que vuestros hijos os ayuden con la comida. Estáis consiguiendo mucho más de lo que podáis pensar...

Ingredientes:
- 2 sobres de gelatina neutra
- 1 sobre de gelatina con sabor
- 2 veces la medida de la gelatina con sabor de agua (aproximadamente 2 tazas pequeñas)
- 3 veces la medida de la gelatina con sabor de azúcar (aprox. 3 tazas pequeñas de azúcar)
- Azúcar granulado para rebozar las gominolas


Preparación:
La primera parte os corresponde a vosotros ya que es necesario utilizar el fuego. Introducir todos los ingredientes en un cazo y calentar a fuego suave removiendo constantemente sin que llegue a hervir.
Mojar con agua fría un molde rectangular y verter la gelatina. También podéis utilizar moldes para cubitos de hielo con diferentes formas. Se aconseja los de plástico blando porque luego será más fácil desmoldarla.
Introducir en la nevera y dejar que se enfríe. Cuando veáis que ha cogido la consistencia adecuada, es el momento de sacarla. Aquí entran en acción los niños.
Aquí podéis ver qué forma tan bonita cogió la que introdujimos en los moldes para cubitos de hielo con forma de corazón...
Y ahora llega la parte más divertida que es rebozarlas con azúcar. Otra cosa que gustará a los niños es cortar con diferentes formas la que vertimos en la plancha rectangular, con cortadores de galletas formas distintas.
Tras esto sólo queda disfrutar del premio. Y los papás no dejéis de probarlas. Veréis como ha sido una buena idea preparar estas gominolas caseras.



Dedicado a mi hijo Tysson, con todo el cariño del mundo.
 
Gracias a Elena S.

domingo, 9 de mayo de 2010

A todas las Madres

Dedicada a todas la madres y a una en especial de Piura.Perú, madre ejemplar y amante perfecta, gracias Sandra Elizabeth.

A mi madre

Oh sol de mi niñez, madre querida,
que te ocultas en nubes de pesares,
los ecos de mi alma entristecida
lleve hacia ti la brisa de los mares.

No muevo el arpa a melodioso canto
por seguir el fantasma de la gloria,
cada son es la gota de este llanto
que consagro a tu plácida memoria.

Si lleno de pesar mi triste pecho
su llanto no vertiera en este día,
a mis penas el alma cauce estrecho
en mares de dolor se anegaría.

Si yo culpable fui o si he sembrado
de crímenes la tierra que me abriga,
o al cielo en su justicia he provocado
¿porqué, oh madre, porqué cruel te castiga?

¿Porqué sumida en la doliente ausencia
te erige sus cadalsos el dolor?
Tu delito fue darme la existencia,
¡fue tu delito tu materno amor!

¿Quién de ti me apartara, madre mía?
¿Quién ha turbado tu felice anhelo?
el que trueca en desorden la armonía,
y la paz ahuyentó del triste suelo.

El oro, sí, fue el oro mercenario
que abrojos presta al cabezal del hombre,
el oro a la ventura necesario
hasta de aquel que aborreció su nombre.

Lo buscaré, sí, madre, y la ventura
a vivir con nosotros volverá,
su tiránica ley, de la natura
los vínculos de amor no romperá.

En arras pues de bienhechores tratos
van con destino, madre, a tu sustento,
de mi primer afán los dones gratos,
son muestras de esperanza y de contento.

Que no la vanidad ni las grandezas,
ni codicias injustas, criminales,
me impulsan a soñar con las riquezas,
mis fines son, lo juro, celestiales.

La paz del corazón, el goce santo
de la familia en el honrado gremio,
el bien no individual, son el encanto
que busca el corazón cual grato premio.

¡Ah! ¡si cual ave que llevó ligera
a sus hijos las presas inocentes,
en alas de mi amor volar pudiera
o darte mis abrazos elocuentes!

Tú me diste tu sangre en alimento
en la risueña edad de mi lactancia,
hoy mi sudor, mi ser, todo mi aliento
los cuidados te pagan de la infancia.

Y aun yacen en mi pecho enrojecidas
por fuego de virtud, las bendiciones
que me diste al partir, no desoídas
se pierdan tus maternas oraciones.

Bendigo, sí, a mi vez, bendigo el oro
que así se presta a generoso empleo,
lo bendigo también si enjuga el lloro
o redimiendo al infeliz lo veo.

Mas, oh madre, ¿qué alcanzo con que vivas
si los aromas de tu amor no alcanzo?
¿qué te importan los dones que recibas
si en pos de tus caricias no me lanzo?

Adiós, oh madre, pues, ruégale al cielo
que luzca siempre su genial bonanza
y nunca el triste y nebuloso velo
nos encubra ¡ay! ¡el sol de la esperanza!

Gracias a Alejandro T. y R.


Mi madre

No las grandes verdades yo te pregunto,
que no las contestarías; solamente investigo

Si cuando me gestaste, fue la luna testigo,
Por los oscuros patios en flor, paseándose.

Y si, cuando en tu seno de fervores latinos,
yo, escuchando dormía, un ronco mar sonoro

Te adormeció las noches, y miraste, en el oro
Del crepúsculo, hundirse los pájaros marinos.

Porque mi alma es toda fantástica, viajera,
y la envuelve una nube de locura ligera

cuando la luna nueva sube al cielo azulino.
Y me gusta, si el mar abre sus fuertes pebeteros.

Arrullada en un claro cantar de marinero
Mirar las grandes aves que pasan sin destino

Gracias a Alfonsina S.

Madrecita Mía

Madrecita mía, madrecita tierna,
dejame decirte dulzuras extremas.

Es tuyo mi cuerpo que juntaste en ramo
deja revolverlo sobre tu regazo..

Juega tu a ser hoja y yo a ser rocío,
y en tus brazos locos tenme suspendido..

Madrecita mía, todito mi mundo,
dejame decirte los cariños sumos...

Gabriela Mistral

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