* Cuando puede examinar con cuidado los ríos, las colinas y el lejano horizonte con un sentimiento profundo de su propia pequeñez en el vasto esquema de las cosas y aún tener fe, esperanza y coraje, los cuales son las raíces de toda virtud.
* Cuando conoce que en el fondo de su corazón cada hombre es tan noble, tan vil, tan divino, tan diabólico y tan solitario como él mismo y busca conocer, perdonar y amar a su compañero.
* Cuando sabe como simpatizar con un hombre en sus tristezas y aun en sus pecados, conociendo que cada hombre pelea una dura batalla contra muchas desventajas.
* Cuando ha aprendido cómo hacer amigos y mantenerlos y sobre todo, cómo ser amigo consigo mismo.
* Cuando ama las flores, puede perseguir aves sin un arma y siente el escalofrío de una antigua diversión olvidada, cuando escucha la risa de un pequeño niño.
* Cuando puede ser feliz y orgulloso en medio de las infelicidades de la vida.
* Cuando los árboles coronados de estrellas y el reflejo de la luz del sol sobre las corrientes de agua lo seducen como la idea de una muy amada y anhelada muerte.
*Cuando ninguna voz de sufrimiento llega a sus oídos en vano y ninguna mano busca su ayuda sin respuesta.
*Cuando encuentra bondad en cada fe que ayuda a cualquier hombre a depender de las cosas divinas y a ver los significados majestuosos en la vida, sin interesar cuál pueda ser el nombre de esa fe.
* Cuando puede mirar un charco al lado del camino y ver algo más allá del barro y a la cara del más miserable mortal y ver más allá del pecado.
* Cuando sabe cómo orar, cómo amar y cómo esperar.
* Cuando ha mantenido la fe consigo mismo, con su dios; en su mano una espada contra la maldad, en su corazón un pedazo de canción; feliz por vivir, pero no temeroso de morir!
Este hombre ha encontrado el único secreto de la Masonería y el único que debe tratar de dar a todo el mundo.
Joseph Fort Newton
QUE NO ENTRE QUIEN NO SEPA GEOMETRÍA: Goethe, decía: Empezar y concluir, Compás, Plomo y Nivel. Todo se entorpece y paraliza en las manos, Si la estrella no ilumina el día. Y abunda en la belleza de las Tres Grandes Luces: el Libro de la Ley, la Escuadra y el Compás. La Biblia, en su caso, es la Luz de la fe; la Escuadra es la Luz que nos conduce moralmente; el Compás es la Luz alrededor, la fraternidad y el servicio al prójimo. Y agrego MAS, “QUE NO ENTRE AQUÍ NADIE QUE SEPA SÓLO GEOMETRÍA"
Bienvenida
‘Dijo Elokim: Haya luz y hubo luz.’ Génesis 1:3
Que la gran luz del entendimiento ilumine nuestros cerebros y purifique nuestros corazones , a fin de que en un ambiente de intelectualidad y de perfecta fraternidad , nos entreguemos a buscar los senderos de nuestra propia superación. Eusebio Baños Gómez
Página del día
LA LUZ PRESTADA - El Espía de DIOS
martes, 6 de septiembre de 2011
lunes, 5 de septiembre de 2011
¿Cómo llega una abeja a ser reina en la colmena?

¿Qué define que una abeja sea obrera o reina en la colmena?
Los científicos han meditado sobre este misterio por muchos años. Ahora, investigadores de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Estatal de Arizona han aportado una nueva pieza en el rompecabezas del desarrollo de las castas en las abejas. Su trabajo no sólo se suma a la comprensión sobre las abejas, sino también aporta sobre nuestro propio desarrollo y el envejecimiento.
Recuerdo hace un tiempo que le pregunté a un amigo que tiene la curiosa dualidad de ser profesor de biología y apicultor. ¿En qué buen descubrimiento podrían econtrarse tus dos oficios? Él me contestó, si alguien descubre el misterio biológico detrás de la selección de la abeja reina de una colmena se hace millonario. Solo en jalea real, agregó riéndose.
En el estudio, que apareció en la edición en línea de la revista Biology Letters, muestra que una proteína clave en la vía de señalización de la insulina juega un papel importante en el desarrollo de las castas entre las abejas.
Una abeja hembra puede llegar a ser ya sea una obrera o una reina. Las abejas reina son más grandes y viven más que los trabajadores, son más fértiles, mientras que los trabajadores son esencialmente estériles. Una reina tiene una sola función, poner los huevos, mientras que los trabajadores tienen el cuidado de la colmena, de la reina y las larvas, y el forraje para la alimentación. Es decir, toda la pega.
Lo increíble es que estos dos tipos de abejas hembras emergen del mismo genoma. “Entonces, ¿cómo se explica este destino?”
Las primeras aproximaciones sobre el destino de las larvas se habían obtenido básicamente cambiando la dieta, es decir la cantidad y composición de los alimentos que reciben las larvas puede determinar si son obreras o reinas. La gente ha sabido esto durante muchos años, pero exactamente lo que sucede dentro de las células para crear esta división no es del todo clara.
Los investigadores encontraron que la vía de señalización de la insulina juega un papel en el desarrollo de las castas. La insulina es una hormona que se encuentra en los seres humanos y muchos otros animales, y los péptidos similares a la insulina se han descubierto en las abejas. La insulina transporta la glucosa (azúcar) del torrente sanguíneo a las células del cuerpo donde pueda ser utilizado.
Los investigadores eliminaron una de las proteínas claves en esta vía en las larvas de la abeja melífera. La proteína, llamada sustrato del receptor de insulina (IRS), y que se ha relacionado con el crecimiento, el desarrollo y la reproducción en ratones. Los investigadores alimentaron a las larvas alrerandoles la dieta de una reina, pero se convirtió en obreras y no en reinas.
IRS es sólo un componente del proceso que decide el destino final de una abeja. Wolschin dice varias otras moléculas son conocidas por desempeñar un papel, incluyendo metiltransferasa del ADN, la hormona juvenil y una proteína llamada TOR.
“Esos son todos muy importantes y los mecanismos fundamentales”, dice Wolschin. “Una sola parte no solo puede ser responsable. Tiene que ser la interacción entre los diferentes mecanismos que finalmente da lugar a la divergencia de las reinas y los trabajadores.”
Las abejas son de vital importancia para nuestra economía a través de la polinización de los cultivos así como la producción de miel, cera y jalea real. Entender la biología de las abejas es fundamental para mantener esta industria de cara de los problemas medioambientales y otros trastornos como el colapso de las colonias.
Las abejas también proporcionan un sistema modelo importante que puede ayudarnos a entender nuestra propia biología. Por ejemplo, los científicos han logrado invertir la tendencia muchos signos de envejecimiento en las abejas obreras.
Esto de las castas y los genes siempre dará que hablar.
Referencia
F. Wolschin, N. S. Mutti, G. V. Amdam
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El Lenguaje. Tradición y Símbolos.
Filósofos, científicos, buscadores de todas las épocas, han intentado desvelarlo, de manera que se pudiera comprender parte de la verdad del hombre: ¿de dónde venimos?, ¿cómo surge la vida?, ¿cuál es nuestro origen?, ¿cómo surgió el lenguaje?
De entre todos los buscadores, encontramos el mundo propio de la Tradición. En él se manifiesta de forma natural toda la historia de la Humanidad y del Universo desde los tiempos prehistóricos, que se desarrolla en dos vertientes unidas e inseparables; el mundo de lo interno (las esencias), y el mundo de lo externo (la creación).
La Tradición, conducida en el tiempo por la sabiduría ancestral de Maestros y discípulos, se concreta por vez primera para la sociedad occidental en el siglo XIX, con Helena Petrovna Blavatsky, con sus inmortales obras Doctrina Secreta, e Isis Sin Velo. Éstas, tomadas como ficción por muchos científicos, ¿nos aportan algo sobre el origen del lenguaje? Y si es así, ¿las teorías existentes las afirman o las contradicen?
Esto es lo que con profundo respeto nos planteamos ver y comparar.
Teorías sobre el origen del lenguaje
Entre el gran número de teorías existentes, se pueden reducir a dos las más aceptadas.
Teoría de la onomatopeya
Según la cual, la lengua primitiva vendría a ser una expresión imitativa mediata o inmediata de las percepciones. Se establece como teoría más generalizada.
Teoría de las expresiones afectivas
Se podría llamar teoría interjeccional, por cuanto la lengua tendría su principio en las diversas exclamaciones que hubiera provocado en el hombre la contemplación del mundo.
La Teoría Onomatopéyica nos habla de un lenguaje surgido de la imitación de los diferentes sonidos de la Naturaleza. Sin embargo esta imitación por sí sola no nos resuelve el misterio de cómo llegaron a entenderse y comunicarse los hombres entre sí.
Blavatsky clarifica este problema con el concepto de la mente, y nos dice en su Doctrina Secreta: «El hombre, antes del desenvolvimiento de la mente, desarrolló al principio una clase de habla que sólo era un progreso sobre los diversos sonidos de la naturaleza».
En la Teoría de las Expresiones Afectivas, se nos dice que el lenguaje no surgió como imitación de los sonidos de la naturaleza, sino de las sensaciones interiores producidas por su contacto con el mundo (asombro, dolor, alegría...) cargado de exclamaciones emocionales.
Esta teoría no contradice a la onomatopéyica o imitativa, pues una y otra se complementan perfectamente. El hombre si imita es porque tiene sensaciones. Pero del mismo modo que la teoría anterior, no explica cómo de esa naturaleza animalesca con que se presenta al hombre pudo crearse una relación de ideas.
Blavatsky nos dice: «Hasta que el hombre no adquirió completamente la facultad razonadora, no existió el lenguaje propiamente dicho, sino una especie de conato del lenguaje».
La lingüística recoge plenamente este problema, pero en todas sus teorías no es capaz de explicar cómo se pasó del lenguaje imitativo de los sonidos al lenguaje con coherencia; cómo se pasó del lenguaje que no expresaba ideas, al lenguaje que sí las expresa, o más claramente: ¿en qué momento se adquirió esa facultad razonadora? Y aquí entramos en el siguiente problema: ¿cuándo adquirió el hombre la mente?
A pesar de este problema no resuelto para la ciencia, pero sí para la Tradición, la lingüística nos presenta un desarrollo de la formación del lenguaje desde su origen hasta nuestros días. Este desarrollo se presenta en tres grandes divisiones o grados del lenguaje, que son: Monosilábico, Aglutinante y de Flexión.
Es sorprendente que la Tradición, antes aún de toda teoría nos enseñe lo mismo. Vemos en Doctrina Secreta: «El habla, pues, se desarrolló según la Enseñanza Oculta, en el orden siguiente: Idioma monosilábico, Idioma Aglutinante e Idioma de Flexión...».
El lenguaje monosilábico, según la lingüística, es aquel que comenzó por el período llamado de «raíces» porque se componía de expresiones integrales e indivisibles, y estas expresiones estaban ya constituidas por elementos articulados o compuestos de vocales. Es curioso saber que el primer sonido considerado y que surge de los niños es la «a» para todas las razas humanas; después le sigue la «e», la «i», la «o» y la «u». Así estas primeras raíces monosilábicas fueron compuestas por una vocal, o como mucho por una vocal y una consonante.
A este respecto nos dice Blavatsky en Doctrina Secreta: «Los primeros hombres tenían el lenguaje del sonido, a saber: sonidos cantados, compuestos de vocales solamente». «Este idioma monosilábico fue el padre vocal, por decirlo así, de las lenguas monosilábicas mezcladas con consonantes duras. Este lenguaje monosilábico, es el de los primeros seres humanos, de raza amarilla. Este lenguaje todavía se usa entre las razas amarillas».
Esta afirmación la encontramos como idea general y aceptada en el lingüista Estanislao Sánchez, que dice: «Los idiomas más antiguos son los monosilábicos transgangéticos, porque se hallan al norte del río Ganges, entre las razas amarillas».
¿Cuál es la característica de este lenguaje monosilábico?
Como su nombre indica, es el conformado por una sola sílaba, o como mucho por la misma sílaba repetida, que surgió como imitación de los sonidos de la Naturaleza a la vez que de sensaciones.
Estos primeros hombres hablantes, aún no tenían la capacidad de dar sentido a estos conceptos puros o primeras raíces, y por ello no se puede hablar de un verdadero lenguaje. No había una fluidez entre la palabra y la idea, sino que cada una de estas raíces monosilábicas se manifestaban como entes independientes entre sí. La comunicación se basaba en el sonido pero no en su interpretación.
Estas primeras sílabas tenían un sentido principalmente emocional; la relación palabra-concepto no se guiaba por una unión ideal, sino pasional.
A este respecto nos dice J.J. Rousseau en su Origen del Lenguaje: «Las primeras voces tienen su origen en las pasiones». El estruendo del trueno, la caída del rayo, el aire huracanado, el sol, el cielo estrellado; provocaban tales impresiones en el alma de estos primeros hombres que surgieron al tiempo que los primeros sonidos o voces monosilábicas.
Sin embargo estas primeras raíces, aún siendo formadas por las emociones, ya encerraban en sí las primeras ideas debido al desarrollo paralelo de la capacidad razonadora. Así el trueno en su parte emocional provocaba miedo por su formidable poder. Esta emoción al imitar el sonido del trueno, Tron, se convierte en un Dios, y en la mitología escandinava se le llamó Thor, hijo del Cielo y de la Tierra. Thor encierra en sí una emoción y una idea, que es la de fortaleza o poder.
De este lenguaje monosilábico surgió el lenguaje de aglutinación, pero la lingüística no sabe cómo se desarrolló el uno del otro. Todos los lingüistas se encuentran perdidos en este punto, y se sabe que el lenguaje sin el pensamiento no es posible. El uno es el origen del otro.
Estasnislao Sánchez dice ante este problema: «Ante la imposibilidad de hallar el origen del lenguaje, ¿no habrán los hombres primitivos heredado una civilización, una Edad de Oro?». Refiriéndose a los daemon u hombres de oro de Platón.
J.J. Rousseau, intentando desvelar el origen del lenguaje, y tratando por todos los medios de negar su origen divino, tuvo que dar marcha atrás en varios puntos de su desarrollo por la imposibilidad de encontrar en el origen de la lengua un proceso estrictamente humano. Tanto es así, que llega a escribir en su ensayo: «En cuanto a mí, espantado por las dificultades que se multiplican y convencido de la imposibilidad, casi demostrada, de que las lenguas hayan podido nacer y establecerse por medios puramente humanos, dejo la discusión de este difícil problema a quien quiera».
Las escuelas idealistas del siglo XIX no tenían ninguna duda sobre que el origen del lenguaje surgió de un ser superior a nosotros, un ser divino. La Tradición nos dice sobre este punto: «Descendió de una de las regiones superiores el Gran Instructor, apiadado de los hombres tomando a los mejores de ellos para que enseñaran al resto de la Humanidad las ciencias y las artes. Estos primeros hombres, llamados Maestros Divinos; fueron quienes enseñaron el poder de los nombres y las palabras».
¿Podemos considerar descabellada esta idea tradicional ante, como dice J.J. Rousseau, «la imposibilidad casi demostrada de que el origen de la lengua tenga un proceso estrictamente humano?». ¿Y no coinciden estos Maestros Divinos, u hombres más evolucionados, con los Daemon de Platón u hombres de la Edad de Oro, que nos cita el lingüista Estanislao Sánchez?
¿Cómo se pasó del lenguaje monosilábico al de aglutinación?
Tras el lenguaje monosilábico, la lingüística, al igual que la Tradición, evoluciona hacia el lenguaje de las aglutinaciones. Su característica básica es el añadido a la raíz principal de otras sílabas o raíces que pasaron a ser sufijos o prefijos y que modifican la raíz central o idea primordial.
Este lenguaje de aglutinación es el que se desarrolló, según la lingüística, en los pueblos llamados turanianos, que son los que existieron en una gran extensión de Asia y Europa con una lengua común, antes de las migraciones semíticas y aryanas. Del Tigris al Indus poseían todo el territorio en que figuraron después los iranios.
Para la Tradición: «El lenguaje monosilábico pasó a poseer diferentes caracteres, que originaron distintas lenguas monosilábicas. Esta evolución de los caracteres surgió al tiempo que la evolución razonadora del ser humano. A su vez estos diferentes idiomas monosilábicos originaron diferentes idiomas aglutinantes».
Al tiempo que estos hombres alcanzaban su totalidad humana, el despertar de la conciencia al mundo de las ideas generaba la propiedad de interpretar y unir las palabras con sus ideas, y éstas entre sí.
Como dice el lingüista Steinthal, en referencia al origen del lenguaje: «El alma y el cuerpo dependiendo de su origen primero, despierta al tiempo que cada nueva intuición un sonido o acento».
Para la Tradición, el lenguaje aglutinante es el primer lenguaje real del ser humano tal cual somos. En este lenguaje aglutinante las raíces eran puras, sin existencia de derivados. Podía existir la idea pura o raíz «Thor», a la cual se le añadían otras raíces que modifican su idea primera sin perder por ello su esencia. Ejemplo de este lenguaje, y siguiendo la idea de la raíz Thor o trueno, que da idea de poder y fuerza, en el castellano desaparece la H al no pronunciarse y se convierte en Tor. Así nos encontramos con: Trac-Tor: vehículo que tracciona con gran fuerza o poder. Tor-Mento: dolor de gran intensidad o fuerza. A-Tor-Ar: objeto que se halla obstruido en medio de algo. (Es significativo ver como a su vez, Tor, en esta palabra, se haya en medio del prefijo y del sufijo, como si estuviera atorado).
En este lenguaje aglutinante, la raíz principal, Tor, fuerza o poder, se convierte en el alma, aquello que se aplica a un cuerpo para darle sentido. Así esta raíz es el alma de la palabra, y las raíces secundarias, (sufijos y prefijos), el cuerpo sobre el cual se aplica.
El lenguaje de flexión
Si es difícil explicar la evolución del idioma monosilábico al aglutinante, mucho mayor es la incógnita de cómo pasó éste al de flexión.
El lenguaje de flexión es un lenguaje altamente complejo. En él, no sólo la raíz es acompañada por sufijos y prefijos, sino que a su vez esta raíz fundamental sufre un cambio en la morfología, pareciendo que las diversas raíces son una sola palabra, resultando difícil luego hallarlas y por tanto descubrir su origen y procedencia.
En estas palabras el núcleo o raíz sigue correspondiendo al monosilábico primitivo, pero envuelto en otros elementos gramaticales. En este lenguaje flexivo ya aparecen los artículos, el género, los adjetivos, los participios, y todos los elementos del mundo gramatical tal cual los conocemos hoy. Dice Blavatsky sobre el paso de la lengua aglutinante a la de flexión: «Para la Tradición el lenguaje aglutinante, al igual que la vida, tuvo una evolución cíclica de infancia, pureza, crecimiento, madurez, dacaimiento y finalmente muerte».
Nos muestra por tanto la Tradición que el lenguaje de flexión es una evolución sobre las lenguas monosilábicas y aglutinantes, porque se desarrollan un número mayor de ideas. Los conceptos se acercan más a los arquetipos. Estos hombres del lenguaje flexivo primero, eran capaces de llevar las propiedades de estos conceptos a las diversas ideas, (palabras) para potenciarlas.
Mientras los seres humanos menos evolucionados aún mantenían lenguajes monosilábicos y aglutinantes, aquellos cuya facultad razonadora se encontraba más despierta, desarrollaron un lenguaje no sólo imitativo, sino mucho más puro, en tanto introdujeron ideas metafísicas, conceptos sobre la naturaleza interior y exterior del hombre y del Universo, que abarcaba todos los planos de la Creación. La verdadera fuerza del lenguaje flexivo se encontraba en su esencia, en el contenido y a la vez en su forma de expresión.
Los hombres más desarrollados de esta época usaban un lenguaje sagrado, como plasmación de los conceptos sagrados a través de la palabra. Este lenguaje era mitológico y divino. Estos hombres eran los seguidores de la Tradición que aquellos Maestros Divinos dejaron a la naciente Humanidad. De estas lenguas flexivas primeras y sagradas, nos encontramos al sánscrito antiguo, el avéstico, el eslavo antiguo, las lenguas griegas primeras, el akadio, y otras muchas procedentes de las migraciones indoeuropeas y semitas. Aquí encontramos una coincidencia entre el lingüista E. Sánchez y Blavatsky: «Este lenguaje procede de las lenguas indoeuropeas y semíticas».
Con el correr del tiempo este lenguaje como ser vivo va decayendo, el lenguaje sagrado se va vulgarizando al masificarse entre el resto de los pueblos que no podían alcanzar a entender los conceptos altamente sagrados y espirituales. Así, en oposición al sánscrito, o lengua sagrada, surgió el páncrito o lengua vulgar. De este modo sucedió con las demás lenguas espirituales.
Así observamos que el lenguaje monosilábico corresponde a la formación del cuerpo del lenguaje, aún sin alma y sin espíritu. En el lenguaje aglutinante ya aparecen las primeras manifestaciones de ideas conexas, y de atributos más allá de lo imitativo. Encarna el alma del lenguaje. En el lenguaje flexivo, los conceptos supremos, el lenguaje mistérico, las ideas divinas y mitológicas, son la expresión del espíritu.
Podemos comprobar que la Tradición no sólo se anticipa a las teorías existentes, sino que, mucho más importante, da respuestas a los interrogantes que aún se mantienen. Aporta una realidad tan evidente, y sobre todo tan distinta, que amplía y corrige los errores existentes en la Historia oficial. Proponemos, pues, seguir la Tradición.
BIBLIOGRAFÍA
—El origen de las lenguas, J.J. Rousseau.
—El nombre de los dioses, E. Sánchez.
—Vía del lenguaje, Steinthal.
—Doctrina Secreta, H.P. Blavatsky.
—Enciclopedia Salvat.
Gracias a J.Muñoz
Etiquetas:
Historia,
Lingüistica
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